martes, 1 de enero de 2013

LOS QUE FUIMOS "PUBLICO"


Eran las cinco de la tarde y Miguelón ya estaba allí muy abrigado en su silla de ruedas. Habíamos quedado en Plaza de Lima para evitar las aglomeraciones de los participantes en la carrera, pero ya toda la Castellana era una marea naranja que se extendía por los alrededores del estadio Bernabeu.
Poco a poco el grupo de ASIÓN se fue completando, los corredores que empujarían a Miguelón, estaban allí, Verónica, Ignacio, Rubén, Nacho, Santiago, Javier, Alfredo, Manuela y también algunos otros que, enterados del reto, se animan a hacerle compañía, a participar y echar una mano si es necesario. Otros sólo hemos ido a animar, a decirles que les apoyamos, que lo que hacen es importante y que a nuestro modo también estaremos en la carrera.
Se hacen las fotos de rigor, extendemos la pancarta, se reparten los dorsales, bromeamos con Miguelón que está un poco nervioso, como nosotros porque también es nuestra primera vez. Y allí les dejamos encaminándose al punto de salida para que Miguelón empiece la que será su primera San Silvestre.





Los que no vamos a correr cogemos el coche para dirigirnos rápidamente a Vallecas, allí hemos quedado debajo del puente de la M-30 para animar a los corredores y esperar el paso de Miguelón. Las calles empiezan a estar cortadas y nos cuesta un poco situarnos en el punto de encuentro.
Ya estamos allí al lado de la columna donde la organización ha situado un punto de animación, un DJ que nos animará con música cañera durante las dos horas que permanecemos allí. Decidimos que es un buen sitio  y extendemos la pancarta, somos cuatro voluntarios y esperamos que se vea muy bien el nombre de ASION.
Son las seis de la tarde y  casi enseguida llega el primer corredor, los más rápidos y a partir de ese momento un río humano divertido, solidario, alegre, esperanzado que vemos avanzar por la avenida de Ciudad de Barcelona y que suben hacia la avenida de la Albufera. Gritos, canciones, saludos, consignas de protesta y siempre humor, mucho humor en los participantes y en los que los vemos.
Ya somos más, un grupo de 10 personas, que gritamos a los corredores, aplaudimos, agitamos nuestra pancarta y esperamos, sabemos que tarde o temprano Miguelón aparecerá y el reto estará cerca de cumplirse. Cada vez que una moto con equipo de TV se aproxima levantamos la pancarta y gritamos más si eso es posible, queremos que se lea el mensaje, que todos conozcan el trabajo de ASION.
Cerca de las siete una de las corredoras que acompañaba a Miguelón se nos pone delante señalando su dorsal número 9, el que distingue a los que corren con Miguelón, está feliz, se ha adelantado  y sigue su recorrido. Ya queda menos y de pronto ahí están el grupo de ASIÓN con  Miguelón en el centro. Nos unimos a la carrera colocando la pancarta detrás y les seguimos durante algunos metros hasta que son los propios corredores los que nos quitan la pancarta y siguen adelante, nosotros no podemos correr más y hemos cumplido nuestra misión. 


Emocionados continuamos avanzando, ya no llegaremos a ver la entrada en meta, sabemos que Miguelón hizo andando los últimos metros como había prometido para completar su reto. Esperamos que los que le acompañaron nos cuenten su experiencia, lo que pasó allí dentro, lo que sintieron.
Aquí os dejamos la nuestra, la de los voluntarios que fuimos “público” y que con nuestro ánimo empujamos la silla de Miguelón.







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